Guttmann alerta del riesgo neurológico severo de consumir “gas de la risa”
Guttmann alerta del riesgo neurológico severo de consumir “gas de la risa”
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Entre 2020 y 2025, 6 jóvenes han ingresado en Guttmann Hospital de Neurorrehabilitación por este motivo.
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La exposición habitual a esta droga puede provocar lesiones graves que afecten a la médula espinal o a los nervios periféricos, en ocasiones de manera irreversible. Según el Ministerio de Sanidad, un 1% de los jóvenes de entre 14 y 18 años lo consume.
El óxido nitroso o “gas de la risa” se usa como droga recreativa porque produce un efecto euforizante de manera casi inmediata. Su consumo se ha popularizado entre los jóvenes debido a su bajo coste, su fácil acceso y el desconocimiento sobre sus efectos secundarios. No obstante, entre 2020 y 2025, 6 pacientes han ingresado en Guttmann Hospital de Neurorrehabilitación con secuelas neurológicas graves a consecuencia de su consumo. Los profesionales alertan de que una exposición habitual a él puede causar lesiones severas e irreversibles, como pérdida o alteración de la sensibilidad y del movimiento voluntario de las extremidades y alteraciones en la coordinación y el equilibrio.
El óxido nitroso es incoloro, casi inodoro y tiene un ligero sabor dulce. Como droga recreativa, se inhala mediante globos o cartuchos metálicos cilíndricos y su efecto dura entre 15 y 45 minutos, dependiendo de la dosis. “Todo ello, sumado a su alta disponibilidad y bajo precio, hace que exista una falsa percepción social de seguridad en su consumo –explica la Dra. Margarita Vallès, médica rehabilitadora de Guttmann Hospital de Neurorrehabilitación–, pero su uso continuado puede causar lesiones neurológicas graves e irreversibles porque interfiere en el metabolismo de la vitamina B12, esencial en procesos celulares y metabólicos”. Esto puede derivar en una pérdida de la mielina, una estructura de las neuronas que permite la transmisión de los impulsos entre ellas, especialmente en la médula espinal, pero también en los nervios periféricos o a nivel cerebral.
Los 6 pacientes tratados en Guttmann eran 5 hombres y 1 mujer de entre 19 y 25 años, que estuvieron ingresados entre 1 y 3 meses. Todos presentaban tetraparesia o paraparesia (debilidad muscular en las cuatro extremidades o en las piernas, respectivamente), 5 hipopalestesia (pérdida de la capacidad de percibir vibraciones) y 2 hipoestesia (disminución de la sensación al tacto). En algunos casos, estos síntomas implicaban dificultades en la marcha e incluso la necesidad del uso de una silla de ruedas.
Hasta 200 globos al día
Uno de estos casos fue descrito por la Dra. Vallès en 2021 en la Revista de Neurología. Se trataba de un joven de 22 años con una degeneración medular subaguda secundaria al uso prolongado de esta sustancia. Había empezado 2 años antes el consumo de manera esporádica y desde hacía 8 meses a diario, llegando a inhalar hasta 200 globos al día.
El perfil de los pacientes suele ser el de “personas sin rutinas ni hábitos, en ocasiones con situaciones familiares complicadas, que lo usan como vía de escape. Como sucede en general con las drogas, se empieza para uso recreativo, pero con el tiempo se descontrola”, indica el Dr. Joan Saurí, psicólogo de Guttmann Hospital de Neurorrehabilitación. Por ello, añade, es común que haya una “comorbilidad con trastorno de ansiedad o consumo de alcohol excesivo, lo cual desencadena una tormenta perfecta en que la persona deja también de alimentarse adecuadamente, como sucede con el alcoholismo”. Saurí alerta también de los posibles riesgos a nivel cognitivo, “sobre todo en adolescentes y jóvenes cuyos cerebros aún están en proceso de formación”.
Los profesionales advierten de que, aunque por lo general se necesita de un uso continuado para que haya efectos patológicos, en los mayores de 40 años y las personas con niveles bajos de vitamina B12 el efecto puede darse mucho antes. “En ocasiones la persona se recupera totalmente, pero en otras quedan secuelas a largo plazo”, advierte Vallès. En el caso de los pacientes de Guttmann, uno presentó una recuperación completa y el resto una persistencia de los déficits, aunque con una mejora del nivel funcional.
Depresor del sistema nervioso central
Al funcionar como anestésico disociativo, el gas también puede causar alucinaciones, vocalización incontrolada, alteraciones de la percepción, desorientación espacial y temporal o reducir la sensibilidad al dolor. Son habituales las quemaduras en la boca y las vías respiratorias, ya que el gas sale a temperatura muy baja de los cartuchos, o los accidentes traumáticos, debido a que la droga altera la percepción y aumenta el riesgo de caídas o accidentes de tráfico.
Además, los especialistas alertan de que los casos no siempre son identificados en los hospitales de origen, ya que pueden quedar “camuflados” por los síntomas neurológicos y ser diagnosticados como otra dolencia.
Aumento del consumo
Hasta hace poco, el uso del óxido nitroso se consideraba residual en España, pero en los últimos años se ha reavivado su consumo en fiestas, raves y clubs musicales, principalmente entre adolescentes y jóvenes. Se trata de un gas muy fácil de conseguir, ya que se vende para uso alimentario. Según la encuesta ESTUDES 2025 de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, un 1,7% de los jóvenes de entre 14 y 18 años consume óxido nitroso. En Cataluña, el informe publicado por la Conselleria de Salut la semana pasada indica que se trata de la droga más consumida dentro de la categoría de “Nuevas sustancias psicoactivas”: en 2025, un 1,6% de los estudiantes de entre 14 y 18 años lo usaban.
La exposición habitual a esta droga puede provocar lesiones graves que afecten a la médula espinal o a los nervios periféricos, en ocasiones de manera irreversible. Según el Ministerio de Sanidad, un 1% de los jóvenes de entre 14 y 18 años lo consume.