Institut Guttmann

Hospital de neurorrehabilitación

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Accidente cerebrovascular (ictus)

Resonancia magnética craneal de un paciente afectado por un ictusEl ictus hace referencia a un trastorno brusco de la circulación cerebral, que altera la función de una determinada región del cerebro.

El ictus se caracteriza por instaurarse de forma brusca y por una mayor incidencia en personas mayores, por encima de 60 años. Aunque también puede producirse en jóvenes, en estos es generalmente consecuencia de la confluencia de una serie de factores de riesgo.

Factores de riesgo del ictus

En la actualidad están bien identificados los principales factores de riesgo para el ictus:

Factores de riesgo no modificables

  • El riesgo de ictus crece con la edad.
  • El riesgo de ictus es superior en los hombre.
  • La raza negra americana tiene un porcentaje de riesgo superior al de otras razas.
  • Antecedentes familiares de ictus.

Factores de riesgo modificables

Sin embargo, afortunadamente, existen otros muchos factores modificables de entre los que destacan:

  • Hipertensión arterial
  • Enfermedades cardíacas (angina de pecho, cardiopatía isquémica o arritmias)
  • Consumo de tabaco
  • Nivel elevado de grasa en la sangre
  • Diabetes mellitus
  • Obesidad
  • Estilo de vida sedentario.

Clasificación de los ictus

Ictus isquémico

Los ictus de este tipo son los más frecuentes (hasta un 85% del total) y se producen por una disminución importante del flujo sanguíneo que llega a una parte del cerebro. Este falta de riego sanguíneo produce un infarto cerebral, que lleva a la muerte de neuronas por falta de aporte de oxígeno y de los nutrientes que van en la sangre.

Ictus hemorrágico

Auque menos frecuentes que los ictus isquémicos, la mortalidad en los ictus hemorrágicos es considerablemente superior. Sin embargo, a largo plazo, la recuperación de las secuelas suele ser mejor. Son debidos a la hemorragia que se produce por la ruptura de un vaso sanguíneo cerebral.

Síntomas del ictus

Las consecuencias de un accidente cerebrovascular son tanto menores cuanto antes se acuda al hospital. Es por ello que la identificación precoz de los síntomas de alarma es vital para activar el Código Ictus.

Los síntomas de alarma son:

  • Pérdida de fuerza de la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo, de inicio brusco.
  • Trastornos de la sensibilidad, sensación de «acorchamiento u hormigueo » de la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo, de inicio brusco.
  • Pérdida súbita de visión, parcial o total, en uno o ambos ojos.
  • Alteración repentina del habla, dificultad para expresarse, lenguaje que nos cuesta articular y ser entendido por quien nos escucha.
  • Dolor de cabeza de inicio súbito, de intensidad inhabitual y sin causa aparente.
  • Sensación de vértigo intenso, inestabilidad, desequilibrio o caídas bruscas inexplicadas, si se acompañan de cualquiera de los síntomas descritos con anterioridad.

Después del ictus: secuelas y tratamiento

Las consecuencias derivadas de un ictus van a depender de la localización de la lesión y de su extensión.

Ictus en el hemisferio derecho

Un ictus en el hemisferio derecho a menudo ocasiona parálisis del lado izquierdo del cuerpo (hemiplejía izquierda). Además, pueden aparecer:

  • Problemas en la percepción del espacio
  • Negligencia izquierda: los objetos y personas que estén en el lado izquierdo del paciente se ignoran.
  • Desconocimiento o no reconocimiento de las secuelas.

Ictus en el hemisferio izquierdo

Un ictus en el hemisferio izquierdo, generalmente ocasiona parálisis del lado derecho del cuerpo (hemiplejía derecha) y diversas alteraciones del lenguaje que conocemos genéricamente con el término afasia.

Ictus originados en el cerebelo

Cuando el ictus se localiza en la zona del cerebelo ocasionará problemas de descoordinación, desequilibrio, mareo, náuseas y vómitos.

Ictus originados en el tronco encefálico

Los ictus que se localizan en el tronco del encéfalo son los que pueden llegar a ser más graves. En esta zona se sitúa el control de todas las funciones involuntarias como la respiración, el latido cardíaco, la presión arterial, etc. Además también controla funciones como la deglución, el habla, la audición o los movimientos oculares. A todo ello se añade que las vías que transportan la información desde los hemisferios cerebrales pasan por el tronco del encéfalo hacia las extremidades, de manera que su lesión también condiciona una parálisis de uno o dos hemicuerpos.

Según demuestran los estudios científicos, parece demostrado que en cualquiera de los anteriores casos cuanto más precozmente se inicie un tratamiento de neurorrehabilitación adecuado por un equipo multidisciplinar experto, mejores serán los resultados funcionales a largo plazo.

Referencias acerca del ictus

Rehabilitación del ictus: modelo asistencial. Recomendaciones de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física, 2009. E. Duartea,, B. Alonsoa, M.J. Fernández, J.M. Fernández, M. Flóreza, I. García-Montes,
J. Gentil, L. Hernández, F.J. Juan, B. Palomino, J. Vidal, E. Viosca, J.J. Aguilar, M. Bernabeu, I. Bori, F. Carrión, A. Déniz, I. Díaz, E. Fernández, P. Forastero, V. Iñigo, J. Junyent, N. Lizarraga, L. López de Munaín, I. Máñez, X. Miguéns,
I. Sánchez y A. Soler.